Una planta milagrosa: Investigación penquista reveló beneficios cardiovasculares de la nalca

El estudio multidisciplinario probó sus efectos benéficos en células endoteliales y en vasos sanguíneos, las cuales fueron obtenidos de placenta y cordón umbilical. Sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes podrían aplicarse en la cicatrización de heridas ulcerosas en pacientes con diabetes. A futuro, esperan poder encapsular sus principios activos y no descartan que la nalca sea considerada un alimento funcional, como ocurre con la avena, quinoa y arándanos.

Por Cecilia Ananías, periodista AAEMG

Si decimos “hojas de nalca”, probablemente piensen en un curanto chilote o en personajes de las manifestaciones sociales, como “Nalca-man”. Pero ahora estas no solo servirán para cocinar alimentos al vapor o disfrazarse: una innovadora investigación liderada por científicas y científicos de Concepción, logró probar los efectos antiinflamatorios y propiedades antioxidantes en el sistema cardiovascular humano de la Nalca (Gunnera tinctoria).

La doctora en Química, Saddys Rodríguez, del Centro de Investigación de Polímeros Avanzados, CIPA, fue una de las coordinadoras y científicas tras este proyecto, que contó con aportes de Fondecyt y cuyos orígenes se remontan a una década atrás. “El 2010, en CIPA trabajábamos en un proyecto CORFO para estudiar diversas especies vegetales que pudieran tener propiedad cicatrizante y entre canelo, murta y llantencillo, destacaron los extractos de nalca por su alto contenido en polifenoles”, relata.

Imagen del Centro de Investigación de Polímeros Avanzados, CIPA, uno de los centros que participó de la investigación.

Los polifenoles son compuestos de origen vegetal con potentes propiedades antioxidantes (es decir, que previenen o enlentecen el daño a las células) que se encuentran en muchas frutas y verduras. En paralelo, una investigación colaborativa de la Universidad Andrés Bello y CIPA demostró las propiedades antiinflamatorias de esta planta aplicándola en orejas de ratones, por lo que, al Dr. Marcelo González se le ocurrió probarlo en células humanas “y ahí aparecieron nuevos  hallazgos sorprendentes de esta planta”, agrega Rodríguez.

“Queríamos probar este extracto de nalca en células humanas vivas, para saber si tenían un potencial uso médico en el proceso cardiovascular y de cicatrización. En este proceso interviene nuestra circulación y la capacidad de las células de producir óxido nítrico –molécula que el cuerpo produce en pequeña cantidad y que protege a nuestros tejidos-. Por lo que estudiamos si la nalca ayudaba a que las células endoteliales (presentes en los vasos sanguíneos) produjeran esta molécula y si además tenía otras características beneficiosas”, relata González, quien es Doctor en Ciencias Fisiológicas e investigador del Laboratorio de Investigación Materno-Fetal de la UdeC (Limaf UdeC).

¿Y cómo se pueden realizar experimentos en células vivas sin requerir de seres humanos? “Tomamos células presentes en la vena del cordón umbilical y, mediante un procedimiento estandarizado, obtuvimos células endoteliales y las colocamos en condiciones de laboratorio. Probamos una serie de métodos, como microscopía, los cuales mostraban la reacción de las células; microscopía de fluorescencia, para ver si se producía el óxido nítrico; y luego, realizamos estudios directamente en un vaso sanguíneo, para determinar si se relajaba o contraía. Y ahí llegamos a los resultados: los extractos de nalca tienen una capacidad antioxidante, ayudan a producir una cantidad importante de óxido nítrico y generan vasodilatación. Todo lo anterior ayudarían a la cicatrización y al sistema cardiovascular”, explica González, quien también es director de la Asociación de Académicos y Académicas EMG UdeC y parte del Departamento de Ginecología y Obstetricia UdeC.

Cabe destacar que las células estudiadas, las endoteliales, son muy sensibles a cualquier agente tóxico, como puntualiza Rodríguez. Por lo que uno de los experimentos constó en exponerlas a azúcar y a peróxido de hidrógeno (agua oxigenada), con lo cual se dañaban y comenzaban a morir; pero, “al agregar el extracto de nalca, morían menos y de forma más lenta, por ende, tenía un efecto protector”, agrega la investigadora de CIPA, quien estuvo encargada de coordinar al gran equipo multidisciplinario tras la investigación, además de caracterizar los compuestos de las hojas de esta planta.

Imágenes parte de la investigación. A través de la microscopía de fluorescencia, pudieron visibilizar cómo las células producían más óxido nítrico gracias al extracto de nalca.

Para la Doctora en Química, “lo interesante de este estudio, además de determinar los componentes principales de las hojas de nalca, trabajo realizado por el Dr. Edgar Pastene, académico de la Universidad del Biobío, es la documentación científica del accionar  de los extractos de hojas. Es importante plasmarlo en un papel para motivar a  la comunidad científica a investigar en torno a esta planta”, agrega. La nalca ya era utilizada en la medicina tradicional mapuche, mas, no se habían documentado científicamente estos beneficios.

¿Y qué se viene a futuro? ¿Qué aplicaciones tendrá? Como explica la investigadora de CIPA, “en particular, nosotros ya tenemos una patente y estamos desarrollando unos parches basados en polímeros naturales, a los que hemos incorporado extractos de nalca. Y estos parches son capaces de mejorar la cicatrización de la herida y acortar el tiempo de cicatrización. Ya lo probamos en 19 pacientes, en un estudio clínico en fase 1 y 2, demostrando efectividad e inocuidad”, puntualiza Rodríguez. Este tipo de parches podrían revolucionar el tratamiento de heridas ulcerosas, como las que desarrollan las personas con diabetes en sus etapas más avanzadas.

“Además, tenemos un proyecto Fondecyt en conjunto, precisamente para encapsular los principios activos de los polifenoles presentes en la nalca para su uso medicinal. Estos compuestos suelen ser sensibles a la luz, pH, temperatura y encapsularlo con polímeros naturales busca protegerlos”, agrega.

Imagen de contexto.

Finalmente, el Dr. González añade que este estudio “podría dar potencialidad al uso de la hoja, que no es lo que se vende o consume usualmente; lo cual puede ser de ayuda para quienes la producen y recolectan. E incluso, quizá podríamos hablar de volverlo un alimento funcional, debido a sus grandes beneficios, estimulando su consumo en la dieta”.

El artículo científico de la investigación es de libre acceso y se titula “Mejora de la función endotelial por los extractos de nalca con propiedades antioxidantes”. Su principal investigadora es Constanza Sabando, también de CIPA, y puedes leerlo AQUÍ.

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